4.9.10

No esperaré más, se dijo desconcertado Don Salomon. Ya pasa medio siglo y aún no le declara su amor a Doña Ramona, ¿será que es muy tímido? o sólo quiere idealizar ese amor platónico.

Salomon conoció a Ramona en la primaria, eran amigos de banca, colegas de dibujo e inseparables en los recreos. Ella no era muy agraciada físicamente pero eso sí, tenia un carácter muy ligero, no le gustaba decir que no. Él desde que nació ha sido muy grande de tamaño y tiene un espiritu bohemio.

Ramona no salía de su casa, pues su madre temía a que se la llevara aquel hombre, él cual se dice ser su padre. Salomon a menudo se instalaba en las calles, vagando por todos lados, conocia a muchos en el pueblo, las mujeres lo seguian por su buen humor.

Ya han pasado los años y Salomon sigue frecuentando la casa de Ramona, esperando que algún día salga, pues su madre enferma está y ella condenada a cuidarla.

Temeroso va , Salomon, toca a la puerta; siendo medio día la mujer sale con su bata y sus pelos enredados. Salomon ya no recuerda que le enamoró de ella. Desilusionado , se va.

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