Pensante,
mis venas recorridas,
latidos retumbantes,
coraza nocturna,
veladora de mis pesadillas.
Tutubeame, sincero,
porque tus labios se desvanecen,
escurren,
pavor incesante,
sabor a lluvia mojada,
oloriente a pescado moribundo.
Caminante,
sin camino,
correme las gotas derramadas,
saladas como el mar,
solvente
y sin palpitar más.