Recuerdo aquella noche en que te vi,
con tu triste mirada me perdi,
mi corazón acelerado te quería,
mis manos no dejaban de sudar,
de sudar frio nocturno.
Pues recuerdo tu mirada,
que rellena mis cachetes de
sonrisas encantadas.
Recuerdo tus besos,
que dejaron mil suspiros.
Y más que recuerdo,
no llega el olvido.
Asi como te recuerdo,
mi baile se hace eterno y
mi risa no deja su ritmo.
Y vuelo en la imaginación
pensando en lo maravilloso,
que es estar recordando.
Y más que recuerdo,
no llega el olvido.
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