14.2.09

I

Lo conoció físicamente un 24 de Abril, pero no con la luna en su nariz, si no viviendo en su luna casta pero no pura, desesperada y no comprendida por sus desaires de amores que pasan por ella y no la satisfacen.

Paso lo que ellos quisieron esa noche, él destino estaba pero el querer fue mayor.


II

Al día siguiente salieron por segunda ocasión, fueron a un palenque a escuchar el sonido de los instrumentos musicales de aquel popular canta-autor, pudo disfrutar con él instantes de felicidad, impresión le causo el poder conversar con él sin llegar a un final, parecierase que se conocieran de hace mucho tiempo atrás.


*

Momento, espera no hay sueño en mi cerebro, pues sólo piensa en qué pasará, mis dedos tomaron un teléfono y le están enviando un mensaje que supongo no responderás, eso hace pensar muchas cosas hasta que mi cabeza gira y gira sin parar (sólo con unas cuantas gotas de fermentado de uva).

Vaya eso de seguir viviendo de los recuerdos extraordinarios que no puedo olvidar que me hicieron creer, pero aún no es momento del cual me quiera escapara ya.


III

Ella miraba no sorprendida si no como esperando algo de él, reposando sobre aquella fuente con horrible arquitectura pensaba “X” en el pasado, ese que aún no la ha dejado en paz, lamentablemente “Y” vino a recordárselo.

Después de algunos minutos “Y” le dijo a “X” que era conveniente retornar al lugar de siempre, en el camino se encontró con su árbol para así mostrárselo a “X”. Termino esté encuentro, juntos partieron a ingerir una mezcla de café, agua y azúcar.

“Y” recibe una llamada de su mejor colega, tal vez el único, una decisión poco rara, la lleva a visitarlo para conversar un rato y presentarla ante el y su amada.

Todo termina, luego todo comienza.

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