3.2.12

El transporte público, lugar de prejuicios.

La universidad sólo es un camino, saliendo de ella tal vez puedas llegar algún destino. Paso por paso, fui recorriendo la universidad hasta llegar a la avenida, nunca creí que el caminar me llevaría a ver tantas personas, en algunas ocasiones creí que todos se subían al camión, al taxi, pedían raid o simplemente manejaban su automóvil. Llegué al punto de que me cansé de caminar, tal vez fue el sol que me agotó o mi ser sedentario, decidí tomar un taxí, claro hice cuentas para ver cuanto me iba a ahorra, cuanto tiempo iba a tardar en llegar y si me había tardado 30 min en recorrer dos kilómetros, no me convenía seguir caminando, claro, aveces la flojera es mayor. Me subí al taxí, el señor que iba conduciendo fue muy simpático y platicador al momento de subirme "¿Para dónde va?" me preguntó, le dije "al Hotel X", comenzó con un discurso larguísimo, sin yo decir nada, "Entonces usted conoce a Perenganito, es que déjeme le cuento, el otro día se subió un señor y me dijo que la señora Perenganita se estaba muriendo, que ya no le quedaban muchos días...usted sabe algo?, conoce a la señora Perenganita" , yo me quedé impactada, dentro de mi cabeza, no podía creer lo que estaba escuchando, sólo le dijo " Sí la conozco, pero para ser sincera no sé de lo que me este hablando, yo apenas acabo de entrar a trabajar a ese lugar", entonces el señor simpático, ya no me dijo nada, se quedó callado. Después me empezó a adivinar mis gustos musicales, subió a un señor músico al taxí y llegué a mi lugar de origen. Seguí pensando en lo pequeña que es mi ciudad, no es común que me suba a un transporte público, pero está  vez fue el colmo, mi abuela no está muerta, tampoco se está muriendo, muchas personas se mueren sin padecer enfermedades.