Y estoy alegre de ser su mamá!
La vida es justa, lo digo ahora, pues antes pensaba que era muy injusta. Cada vez que mi madre me reprendía por cualquier cosa por más insifginicante que fuesé, la mayoría de las ocasiones no le respondia muy gratamente.
Hoy, me doy cuenta de lo valioso que es una madre para un hijo. No basta con darte la vida para decir que es tu madre, tampoco que te sostenga económicamente. El papel que toma una madre es de protección, cariño, confianza, dedicación, entre millones de adjetivos.
Los 9 meses de mi embarazo que en realidad fueron 5 porque me enteré al cuarto mes fue un suceso especial; aún no me caia el veinte que sería mamá, menos que eso implicaban una serie de responsabilidades y tal vez sacrificar algunas cosas.
El día que nació Emilio, no sabia que hacer, me sentía muy triste, débil e incapaz de ser una buena madre. Veia a mi hijo llorar y todavia era hora de que no me caia el veinte que ¡Ya! era madre de un hermoso bebé.
Ahora para mí lo más importante es mi familia; mi esposo y mi hijo. Sé que si les pasara algo no tendría sentido seguir disfrutando de esta maravillosa vida...
Hasta Pronto!